La consolidación es el punto de partida, no la meta final
Cuando firmas un plan de consolidación bien estructurado, apagas el incendio de llamadas y fechas de pago. A partir de ahí comienza una segunda etapa: reconstruir tu crédito con movimientos calculados.
Controlar la utilización de crédito
Mantener tus tarjetas por debajo del 30% de su límite, e idealmente por debajo del 10%, envía una señal positiva a los burós. Usarlas de forma moderada y pagar al corte es más valioso que no usarlas nunca.
Cuidar impecablemente el historial de pagos
Cada cuota de consolidación pagada a tiempo suma puntos a tu historia. Configurar recordatorios o pagos automáticos puede ser la diferencia entre avanzar o retroceder.
Evitar abrir cuentas innecesarias
Durante esta fase, menos es más. En lugar de buscar nuevas tarjetas, enfócate en demostrar que puedes manejar responsablemente las que ya tienes y tu nuevo préstamo.
CTA: Aprende cómo reconstruir tu crédito paso a paso en /consolidacion-de-deuda/
Crédito